Taxista
“Lleve a Betsy a la cafetería Child’s en la plaza colón, me tome un café negro con tarta de manzana y una rodaja de queso fundido, creo que fue buena elección. Betsy se tomo un café y una ensalada de fruta. Pudo haber pedido lo que hubiese querido…”
Palabras de un ser entusiasta después del cortejo,
palabras que merecen ratificación.
Mitad realidad, mitad ficción, nadie jamás entendió su índole,
ni sus trayectos revelaron jamás un camino.
Paseado en nebulosas calzadas de bruma,
en noctámbulos juegos de luz, entre semáforos y artículos de consumo
infestadas calles de Nueva York
la más pura contradicción.
Hecho un observador como todo solitario,
Descocado en crapulosos cinemas, en neones y ropas que vistieron los 70’s
Solo un enamorado errante pero decidido.
Con su vacío indescifrable, buscaba llenar su diario personal
esperanzador brillo del sol
la mas pura contradicción.
En su oficio poco se empeño
Aguardaba solo por el sueño reconciliador.
Enfadado y loco, se trataba solo de un hombre haciendo frente a la escoria, a la basura,
con su modelo de caparazón amarillo.
con su modelo de caparazón amarillo.
Un chalado en conquista de una mujer fría y distante como él mismo la nombro.
Mujer de impresión que bien o mal le consintió una propuesta a semejante arriscado.
Se le vio caótico, algunos lo definieron de fascista, otros de héroe.
De violencia dibujaron la lluvia que limpiaría las aceras.
Solo un impulso, insolente y burlón movimiento
la salvación o la catástrofe
el amor o el odio
sencilla y llanamente
la mas pura contradicción.