Es mejor ser una larva.
Bajo el inmenso rocío, sobre una ligera cubierta de fina escarcha,
regocijado y pasivo te encuentras.
Inasequible, intocable,
de sentido ileso,
solo deseando ser tú mismo,
porque solo en ti esta la luz del mundo e incapaz eres de desvirtuarlo.
Inmersa luz que en tu seno yace,
de ansias colmadora, de llama encandilada,
haciéndote menos cándido, perseguidor en sí, deseoso en sí.
Entonces; ¿cómo no perderse en los límites de sí mismo para percatarse de cuan inalcanzable luz?
Así desciendes de todo pedestal mundano con total convencimiento
tramado por trepar desde las más recónditas profundidades, acumulando energía, entre hábitos,
entre lo que está y no está a tu alcance,
aproximándote a esa luz de intenso fulgor, intocable, voluptuosa y sugestiva,
semejante llama que al tocarla aliena, para prescindir de toda personalidad y evocar al principio;
súbita experiencia sensitiva de rocío inmenso.
Seguirás adelantando el paso, probando toda experiencia,
deseando arder en potencia,
sensible,
husmeante,
oruga rastrera,
crisálida ávida por volar el cielo surcado,
sin maestros ni profetas, ni videntes, ni santos,
juez de sí mismo y consejero.
Y es ahí, después de atravesar la flameante luz,
que en la misma llama te consumes, tu anatomía de ninfa se quema,
se incinera dentro de algo que te ofreció eternidad,
algo de naturalidad infinita,
algo de orates, algo que acabo con todos tus deseos.
¿ Es esto lo que quieres encontrar sumergiéndote en los límites de la intimidad y la razón?
Vendrás de hecho sin verdad alguna,
insuficiente al paso, prosternando ante la misma llama
y al cielo que te vio caer
a todo adorador de exterioridades, de patrones, de abalorios,
lejos de todo sacrificio y toda devoción,
sosteniendo roles que te confunden tras lo oculto.
Travieso, mudable.
Tú que rastrero andabas con fardos de filosofías
hallaras valor a la “no-verdad”, a todo infortunio,
manifestaciones de un ser precario de realidades obtusas,
carente de interés, animal infructífero y simple, hallazgo sin poso
independiente al sufrimiento, separado de ubres de mama,
eclosión de movimientos larvados,
transformado en particular aleteo,
singular mariposa que pulula en la nada.
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